• Klaus Meitinger, Moritz Eckes

El comienzo de una nueva era.

(Tiempo estimado: 2 - 3 minutos)

thumb Editorial

Estimados lectores,

De hecho, dudamos en utilizar términos como "nueva era" o "nueva época". Pero a principios del año 2022 nos parece apropiado, porque en el futuro las condiciones para los inversores cambiarán fundamentalmente.

La última década estuvo marcada por el auge de todas las clases de activos. Los precios de los inmuebles se duplicaron. El MSCI World, que reúne las acciones de las empresas de los países industrializados, subió un 250%, y el Nasdaq 100 hasta un 580%. Una larga fase de recortes de los tipos de interés en territorio negativo provocó una avalancha de capital de inversión que salió de las inversiones en tipos de interés y se dirigió a las acciones y al sector inmobiliario. Y como el precio de la vida subió menos del 15% desde mediados de 2011 hasta mediados de 2021, el poder adquisitivo de los activos aumentó de forma espectacular. Esto no se repetirá. Porque ahora la inflación ha vuelto, y al menos una luz de cambio de los tipos de interés está en la agenda.

Las cosas se pondrán muy emocionantes en el futuro. Si las tasas de inflación se mantienen altas y los bancos centrales no actúan, aún más dinero huirá hacia las escasas acciones y los bienes inmuebles. Si los responsables frenan demasiado bruscamente, existe la amenaza de una fuerte caída. Sólo si el BCE y la Fed consiguen una salida suave de la política monetaria extremadamente expansiva, tendremos un año relajado por delante en 2022.

El segundo gran cambio tiene que ver con el cambio climático, por supuesto. Cada vez está más claro que no podremos alcanzar el objetivo de 1,5 grados. Pero también está claro que los políticos se han embarcado en el "Camino a Cero". Cuanto más evidente resulte que incluso el objetivo de dos grados sólo podrá alcanzarse con un gran esfuerzo, más restrictivas serán las medidas. Para los empresarios e inversores, esto significa riesgos, pero también enormes oportunidades. Los expertos calculan que la inversión mundial necesaria para 2050 sólo en energías renovables será de hasta 150 billones de dólares. Esto equivale a casi dos veces el producto nacional total del mundo. Es imprescindible que las empresas seleccionadas se beneficien de esta enorme demanda. Ahí es donde es importante posicionarse. Nuestra conclusión: las inversiones en índices están fuera, la selección está dentro.

El cambio de los tipos de interés y la lucha contra el cambio climático determinarán la próxima década: comienza una nueva era. Quien quiera invertir con éxito debe replanteárselo ahora. Para orientarles en este apasionante momento, hemos dedicado muchos artículos de este número a estos dos temas. Esperamos que disfrute de su lectura.

Le saluda atentamente

Klaus Meitinger Moritz Eckes
Editor Jefe