• Peer Clinten und Prof. Dr. Heiko Kleve, Wittener Institut für Familienunternehmen (WIFU)

Capacitar a los hijos de los accionistas.

Witten ILLU UnternehmerkinderSe dice que las familias pierden su negocio en la primera generación por falta de visión, en la segunda por falta de armonía y en la tercera por falta de interés. Por lo tanto, un estudio científico de la socialización de los niños accionistas es de gran importancia. Porque ellos darán forma a la empresa familiar y a la familia empresaria en el futuro.

Encontrar la unidad en la diversidad es uno de los mayores retos para las empresas familiares. Si tienen éxito durante mucho tiempo, el número de accionistas aumenta casi inevitablemente. En ese caso, la empresa sólo puede seguir siendo capaz de actuar si consigue mantener vivo el interés de los hijos en todas las familias de los accionistas.

Básicamente, una familia empresarial puede dividirse en miembros activos y no activos. Los -en el sentido más estricto de la palabra- "hijos emprendedores" son los descendientes del núcleo familiar operativamente activo. Los hijos de los accionistas de la empresa familiar que no trabajan en la empresa ni desempeñan un papel activo en la organización de la familia empresaria pueden denominarse "hijos del accionista". A diferencia de los niños empresarios, sólo reciben impresiones indirectas de la empresa, por ejemplo, a través de las historias que se cuentan en la familia o en forma de noticias aleatorias sobre la situación de la empresa.

A primera vista, esta diferenciación puede parecer trivial. Pero es importante.Porque el número de hijos accionistas en las familias empresariales multigeneracionales en crecimiento suele ser mayor que el número de hijos empresarios. Por lo tanto, es necesaria una educación más diferenciada dentro de la familia. Sin embargo, esto aún no se tiene en cuenta en muchas familias.

Nuestra tesis es que las competencias de los hijos accionistas son tan decisivas para la supervivencia a largo plazo de una empresa familiar como las competencias de los posibles sucesores operativos de entre los hijos empresarios.

Se trata, por tanto, de promover un clima de socialización y educación en toda la familia que se caracterice por la responsabilidad hacia los empleados, el futuro de la empresa y el manejo adecuado de los activos. Esto se debe a que hay que desarrollar la voluntad de realizar inversiones con los activos, si es necesario, especialmente entre los accionistas no operativos.

Para comprender mejor este problema, es necesario examinar más de cerca la dinámica de las familias accionistas en lo que respecta a la socialización de los niños y jóvenes. Esto se debe a que, por lo general, toman y viven sus decisiones educativas y profesionales, así como la elección de su pareja, en gran medida sin la influencia de la empresa. Sólo después de la adolescencia, la formación y los primeros años de trabajo puede formarse una visión independiente de la empresa, que también incluye una posible actividad operativa, siempre que el reglamento interno y los acuerdos ofrezcan oportunidades para ello.

La primera cuestión fundamental para los hijos de los accionistas es si llevan o no el nombre de la empresa. Si no llevan el nombre de la empresa, no se les identifica en su círculo de amigos y en el entorno social más amplio como miembros de una familia empresarial. Muchos ven esto como una ventaja porque permite un mayor grado de libertad en la forma de llevar sus propias vidas. Por lo tanto, los hijos de los accionistas suelen ocultar conscientemente su afiliación a la empresa familiar o articular esta afiliación de forma muy reflexiva y muy selectiva.

En cambio, los hijos accionistas titulares de nombres -sobre todo de empresas familiares más conocidas- están fundamentalmente asociados al tema del patrimonio y la propiedad de la empresa, de forma similar a los hijos empresarios. Esto les distingue de sus compañeros.

También hay que tener en cuenta la cercanía o lejanía de la empresa familiar para la socialización de los hijos del empresario y del accionista. Los niños emprendedores ya son niños emprendedores en la caja de arena. También tienen más probabilidades que sus compañeros de ser educados en internados durante su etapa escolar. Los hijos de los accionistas en la sede de las empresas familiares suelen correr la misma suerte. También tienen que lidiar con la posición especial de pertenecer a una empresa familiar. Las posibles bravuconadas o intimidaciones por parte de sus compañeros no son infrecuentes y ponen en aprietos su socialización.

En cambio, los hijos de los accionistas que viven a varios cientos de kilómetros de la sede de la empresa suelen vivir una socialización completamente libre de la empresa, al menos en la primera década de su vida. La compañía sólo aparece muy esporádicamente en las grandes reuniones familiares o en retazos de palabras en las conversaciones de los adultos.

Por último, después de la pubertad y durante la educación, dependiendo del estado de la comunicación en la familia de origen, se desarrolla inicialmente una cierta relación inespecífica con la propiedad empresarial. Los vínculos familiares más estrechos o más amplios influyen entonces en la actitud del hijo accionista hacia la empresa. Sobre todo en las celebraciones y ocasiones especiales, existe la oportunidad de conocer más de cerca a la familia empresarial en sentido estricto. A veces, este conocimiento se produce sólo con la transferencia de acciones mediante la asistencia a las juntas de accionistas. Una y otra vez se observa toda la gama entre un alto grado de identificación y una actitud más bien contradictoria hacia la propiedad de la empresa o la empresa en su conjunto.

Este es precisamente el reto de las familias emprendedoras.La socialización de los hijos de los accionistas con respecto a la empresa suele variar mucho en función del nombre y el lugar de residencia. Por lo tanto, es importante establecer estructuras que preparen a estos niños en particular para las exigencias y los desafíos en y con la empresa familiar.

En este contexto, es especialmente importante que se tenga en cuenta la afiliación de la familia accionista y de sus hijos a la familia empresarial más amplia y, por tanto, a la empresa familiar, en el respectivo núcleo familiar. Es esencial desarrollar y establecer formas adecuadas a la edad para abordar esta situación familiar especial. Esto incluye también garantizar que las cuestiones de riqueza no queden excluidas del discurso. Los niños y adolescentes desarrollan una gran sensibilidad para los temas relacionados con la familia que sus padres u otros miembros de la familia convierten en tabú. Estos aspectos operan entonces en secreto y también pueden evocar dinámicas y conflictos destructivos.

Por lo tanto, especialmente para la socialización y la crianza de los niños sociales, se plantea la cuestión de cómo se puede vivir esta situación familiar especial con la mayor "normalidad" posible. Porque sólo esa normalidad refuerza las cualidades que las empresas familiares y las familias empresarias quieren promover en sus accionistas: la especial responsabilidad y la actitud fiduciaria con respecto a la propiedad de la empresa y a los bienes que fueron fundados y creados en generaciones pasadas. ®

Autores: Peer Clinten y Prof. Dr. Heiko Kleve, Instituto Witten para la Empresa Familiar (WIFU)

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